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Si buscamos en Google resultados sobre «creatividad», nos encontramos casi 87 millones de enlaces para ver. No son tantos si los comparamos con «amor» o «dinero», pero son un número importante para un concepto cada vez más popular y en tendencia. 

Las personas con mentes creativas, vemos el mundo de otra forma totalmente distinta al resto. De hecho, parece como que el único sentido de nuestra existencia es el de encontrar un uso a las cosas más allá del que se espera o para el que se han creado originalmente. Pero claro, el porcentaje de rechazo de todas nuestras ocurrencias es tan alto, que no nos queda más remedio que desarrollar una habilidad fundamental y necesaria: la capacidad de convencer

Desde hace muchísimo tiempo, existe un gran debate en torno a si una persona creativa es inteligente, o más bien si una persona inteligente es creativa. En los últimos 100 años, los «estudiosos» de la mente no han llegado a ponerse de acuerdo sobre esto, pero sí nos ha llamado mucho la atención la conclusión de Joseph RENZULLI (1936 – ) en la que diferencia el talento escolar, del talento creativo. Esto es muy importante, porque es la base de la frustración de muchas personas que conocemos, incluyéndonos a nosotros mismos. Aquí está la clave:

  • Una persona con talento escolar es aquella a la que se le da bien hacer exámenes, test convencionales, memorizar, teorizar… y todas aquellas actividades relacionadas con la educación más tradicional. 
  • Una persona con talento creativo, es aquella capaz de generar ideas y respuestas novedosas y paralelas, es decir, todo aquello que los profesores siempre han rechazado o, al menos, prestado menos atención. 

Es complicado encontrar a alguien que reúna ambos talentos. 

¿Qué sientes al leer esto? Si estás aquí, es porque probablemente la creatividad sea el rasgo que más te identifica, con el que quieras ganarte la vida (o probablemente ya lo hagas) y que por ello durante muchos años (o incluso a día de hoy) sientas frustración e incluso exclusión social, aunque por otro otro lado tengas la suerte de ser parte de esta clase privilegiada tan mágica y creadora. 

¿Y cómo se supone que es una personalidad creativa?

 

STERNBERG (1949 – ) habla de 8 componentes principales:

  1. No atrincheramiento (ver las cosas de diferente forma)
  2. Integración e intelectualidad
  3. Gusto e imaginación estéticos
  4. Habilidad y flexibilidad de decisión
  5. Perspicacia (agudeza de percepción)
  6. Impulsos para la realización y el el reconocimiento
  7. Carácter inquisitivo
  8. Intuición

Como nos indica nuestro compañero de Be creative! Samuel West, psicólogo y doctor en Creatividad, las empresas poco a poco intentan incorporar procesos creativos dentro del día a día de sus equipos. Las más aventajadas, incluso hacen uso de «serious games» para romper la rutina y estimular la mente de sus empleados. La creatividad y la innovación en el trabajo consiste en cambiar procesos, desarrollar nuevas vías de «hacer las cosas». Por norma, las organizaciones no suelen tomar las riendas para llevar a cabo acciones basadas en la intuición, revelación o emoción. Es algo que se deja siempre para el final, o que finalmente se contrata a alguien externo. 

El perfil creativo profesional tiene la habilidad de alternar entre la fantasía y la realidad. Es un perfil muy enfocado a la consecución de objetivos empresariales, con un gran nivel de curiosidad, centrada en buscar diversos tipos de conocimientos y tendencias, pero poniendo a disposición de cada cliente todo su imaginario. Un perfil creativo ejercita la capacidad del «let it go», de dejar ir, de suspender temporalmente el control de las cosas y abrir un espacio para desarrollar nuevas ideas, estímulos y comportamientos: un proceso imaginativo pero muy enfocado hacia los objetivos organizacionales. 

FISHER y AMABILE, en 2009, distinguen entre creatividad compositiva y creatividad improvisada. La primera, se centra en la creación de ideas y nuevos productos de manera cuidadosa, estudiada y rigurosa. La segunda, justo lo contrario. El buen creativo es aquél que sabe encontrar el equilibrio perfecto entre ambos estilos.

 

Por lo tanto, podemos concluir diciendo que una persona creativa ha de ser inteligente, sobre todo para poder buscar y posicionarse en aquellos trabajos que le van a permitir desarrollar su talento y su capacidad, así como buscar la manera de expandirse dentro de las estructuras laborales y sociales más estándar. Porque estas organizaciones, sin proveedores creativos, no pueden evolucionar, y la clave reside en hacerles ver que somos conscientes de ello, y que podemos ayudarles. «Solamente» hay que cambiar un poco el enfoque a la hora de presentar nuestra manera de trabajar. 

Be creative!


Si necesitas información o ayuda para desarrollar estrategias del tipo de las que aquí comentamos, escríbenos a hello@becreative.center, o descarga el dossier informativo en este enlace

Gracias a CIC, Cuadernos de Innovación y Comunicación, Universidad Complutense de Madrid, y a nuestro compañero Samuel por su aportación. 

 

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